El Atlántico podría cerrar sin huracanes por primera vez en un siglo
La temporada de huracanes en el Atlántico de 2023 ha transcurrido sin que se haya formado un solo huracán en los meses de agosto y septiembre, según informes de Scientific…
La temporada de huracanes en el Atlántico de 2023 ha transcurrido sin que se haya formado un solo huracán en los meses de agosto y septiembre, según informes de Scientific American y Yale E360. De mantenerse esta tendencia, el Atlántico podría cerrar el año sin ningún huracán por primera vez en un siglo, una situación que los pronosticadores consideran cada vez más probable.
El fenómeno de El Niño ha sido el principal responsable de esta inactividad. Este patrón climático, caracterizado por el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, genera condiciones atmosféricas que inhiben la formación de huracanes en el Atlántico, como fuertes vientos cortantes en altura. Aunque los meteorólogos ya anticipaban una temporada por debajo de lo normal debido a El Niño, la magnitud de la calma ha superado sus expectativas, según Scientific American.
Hasta la fecha, la temporada solo ha producido tormentas tropicales de menor intensidad, ninguna de las cuales ha alcanzado la categoría de huracán (vientos sostenidos de al menos 119 kilómetros por hora). Esta ausencia de huracanes contrasta con años recientes, como 2020 y 2021, que fueron extremadamente activos. Yale E360 señala que si la temporada termina sin huracanes, sería un hecho sin precedentes desde 1914, cuando no se registró ninguno.
Los expertos advierten que la temporada aún no ha concluido oficialmente, ya que se extiende hasta el 30 de noviembre. Aunque octubre y noviembre suelen ser meses de menor actividad, todavía existe la posibilidad de que se forme un huracán, especialmente si las condiciones de El Niño se debilitan. Sin embargo, los pronósticos actuales sugieren que es poco probable que esto ocurra.
La posible ausencia de huracanes en el Atlántico tendría implicaciones para las comunidades costeras, que se beneficiarían de una temporada sin tormentas destructivas. No obstante, los científicos subrayan que este fenómeno no contradice las tendencias a largo plazo del cambio climático, que apuntan a huracanes más intensos en el futuro.
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