El polvo atmosférico disminuye y podría sumar al calentamiento global
La cantidad de polvo en la atmósfera terrestre está bajando y un nuevo trabajo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ofrece la evidencia más sólida hasta ahora de…
La cantidad de polvo en la atmósfera terrestre está bajando y un nuevo trabajo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ofrece la evidencia más sólida hasta ahora de este descenso, según ha informado Phys.org. Como el polvo atmosférico ejerce de forma general un ligero efecto de enfriamiento sobre el clima, los investigadores sostienen que su disminución podría haber contribuido de manera modesta al calentamiento observado en los últimos años.
El hallazgo añade una pieza poco considerada en el debate climático: no solo cuentan los gases de efecto invernadero, también los aerosoles. Las partículas minerales suspendidas reflejan parte de la radiación solar y modifican la formación de nubes. Al reducirse su presencia, ese freno natural se debilita y una fracción del calor que antes se atenuaba llega a la superficie.
El fenómeno no es uniforme. New Scientist apunta que la caída del polvo tiene una cara positiva para la salud humana, porque menos partículas en el aire se traducen en menos afecciones respiratorias. Para los ecosistemas, en cambio, el balance es menos favorable: el polvo transportado por el viento lleva nutrientes minerales a zonas como la Amazonia o el Atlántico, que dependen de esos aportes para mantener su productividad.
Los científicos no han determinado aún la causa exacta de esta disminución, según las fuentes consultadas. Entre las hipótesis sin confirmar estarían cambios en los vientos, variaciones en la humedad del suelo o alteraciones en el uso de la tierra, pero el estudio no las cierra. El equipo de la UCLA subraya que la tendencia, de confirmarse, obliga a revisar las proyecciones climáticas: un componente que amortiguaba el calor está perdiendo fuerza sin que exista todavía una explicación cerrada.
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