Pentágono no descarta ataques militares contra Irán mientras aplica presión económica
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró este lunes que el gobierno de Donald Trump no descarta el uso de fuerza militar contra Irán. La afirmación,…
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró este lunes que el gobierno de Donald Trump no descarta el uso de fuerza militar contra Irán. La afirmación, realizada durante una visita a Panamá, coincide con el lanzamiento de un llamado 'Día D económico' contra Teherán, una campaña de presión financiera que busca asfixiar económicamente al país sin recurrir por ahora a ataques cinéticos.
Esta postura mantiene abierta la opción militar como telón de fondo de la estrategia estadounidense. La declaración de Hegseth llega después de que Trump anunciara el miércoles pasado una "operación económica devastadora" contra Irán, con advertencias de "tremendas consecuencias económicas" para cualquier país que apoye a Teherán. El presidente calificó esa medida como la "operación económica más aplastante jamás aplicada contra un país".
El cambio hacia la presión económica se había insinuado en días previos. Según reportes de The Times of Israel y RFE/RL, Trump expresó su preferencia por las sanciones antes que una acción militar inmediata, con medidas que podrían incluir restricciones al petróleo iraní y a bancos chinos, así como un bloqueo terrestre de las fronteras iraníes. El propio Trump había amenazado previamente con una respuesta militar ante las tensiones en el estrecho de Ormuz.
El contexto inmediato incluye la expiración de un alto el fuego de 60 días sin avances diplomáticos, y un conflicto que se acerca a su sexto mes, con el estrecho de Ormuz bloqueado en gran medida. La administración estadounidense enfrenta un escrutinio interno por los costos de la guerra y su impacto en los consumidores, en un año electoral con elecciones de mitad de mandato en noviembre.
La combinación de presión económica y la amenaza militar implícita busca forzar a Irán a aceptar un acuerdo de paz, un objetivo que hasta ahora ha resultado esquivo. La Casa Blanca no ha especificado las medidas concretas del "Día D económico", ni ha detallado qué países podrían enfrentar consecuencias por apoyar a Teherán.
Lo que queda por observar es si la presión económica logrará que Irán modifique su postura o si, por el contrario, las tensiones escalarán hacia un enfrentamiento armado. También será clave ver cómo responden los aliados de Irán, especialmente China, cuyos bancos podrían ser blanco de sanciones. Las declaraciones de Hegseth sugieren que la opción militar no se ha retirado de la mesa, pero por ahora la administración parece apostar por la vía económica.
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