Bélgica y Ruanda restablecen relaciones diplomáticas tras 18 meses de ruptura
Bélgica y Ruanda han acordado restablecer sus relaciones diplomáticas, rotas desde hace 18 meses por las discrepancias en torno al conflicto en el este de la República Democrática…
Bélgica y Ruanda han acordado restablecer sus relaciones diplomáticas, rotas desde hace 18 meses por las discrepancias en torno al conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC), según ha informado Al Jazeera. La decisión se produce en un momento en que la comunidad internacional busca vías para desescalar una guerra que enfrenta al ejército congoleño con grupos armados, entre ellos el M23, y que tiene a Ruanda en el centro de las acusaciones de apoyo a los rebeldes, señala el citado medio.
En paralelo, la primera ministra de la RDC advirtió este jueves ante la Asamblea General de la ONU que la transición energética mundial está alimentando la demanda de los llamados “minerales manchados de sangre”, extraídos en zonas controladas por actores armados en el este del país, según informó la agencia de noticias de Naciones Unidas. La jefa del Gobierno congoleño subrayó que esa demanda, impulsada por la carrera hacia las cero emisiones netas, contribuye a prolongar el conflicto y a financiar a los grupos que operan en la región.
La ruptura entre Bélgica y Ruanda se produjo hace un año y medio, en un contexto de tensiones por el papel atribuido a Kigali en el este congoleño. La reanudación de los contactos diplomáticos no implica, por sí sola, un avance en la negociación de paz, pero ambas capitales han decidido retomar el canal bilateral. Al Jazeera no detalla si el restablecimiento incluye medidas concretas de mediación o si se limita a la reapertura de embajadas.
Las dos informaciones coinciden en señalar la dimensión internacional del conflicto: por un lado, la vía diplomática entre dos países europeo y africano; por otro, la advertencia congoleña de que el mercado global de minerales críticos es parte activa del problema. La comunidad internacional sigue sin una hoja de ruta común para la paz en la región, mientras la RDC insiste en que el fin de la explotación irregular es condición necesaria para cualquier solución duradera.
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