El ADN de Jonathan, la tortuga de 194 años, revela claves de su longevidad
Jonathan, una tortuga gigante que vive en la isla de Santa Elena, cumplió 194 años y se ha convertido en objeto de estudio científico. Un equipo de investigadores ha secuenciado…

Jonathan, una tortuga gigante que vive en la isla de Santa Elena, cumplió 194 años y se ha convertido en objeto de estudio científico. Un equipo de investigadores ha secuenciado su genoma para entender por qué ha vivido más del doble de la esperanza de vida media de su especie. Los resultados, publicados en un artículo científico, apuntan a un sistema de reparación del ADN especialmente eficaz y a una serie de variantes genéticas y cambios epigenéticos que podrían estar detrás de su longevidad.
El análisis genético de Jonathan, un quelonio de la especie Aldabrachelys gigantea, ha permitido identificar mecanismos moleculares que contrarrestan el desgaste celular asociado al envejecimiento. En concreto, los científicos han detectado genes implicados en la reparación del ADN que actúan de forma más eficiente que en otras tortugas y en organismos relacionados. Además, han observado modificaciones epigenéticas —cambios químicos que regulan la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN— que podrían contribuir a mantener la integridad del material genético a lo largo del tiempo.
Jonathan reside en la isla de Santa Elena, un territorio británico de ultramar en el Atlántico sur, donde es una figura emblemática. Su longevidad supera con creces la de otros individuos de su especie, que suelen vivir alrededor de 80 años. El estudio de su genoma se suma a una línea de investigación que busca comprender los procesos biológicos del envejecimiento en animales longevos, con posibles implicaciones para el conocimiento del envejecimiento humano.
Los hallazgos no permiten todavía afirmar que estos mecanismos sean la única causa de la longevidad de Jonathan, pero ofrecen pistas sólidas sobre cómo su organismo ha logrado evitar o retrasar los deterioros típicos de la edad. La investigación continúa para profundizar en el funcionamiento de estos sistemas y su posible relación con otros factores ambientales y de estilo de vida.
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