Activistas lanzan en Polonia el primer dispensador de píldoras abortivas del mundo
El artilugio, presentado como el primero de su tipo a nivel global, funciona de manera similar a los taquillas de paquetería que los polacos usan a diario. Con solo pulsar un…

El artilugio, presentado como el primero de su tipo a nivel global, funciona de manera similar a los taquillas de paquetería que los polacos usan a diario. Con solo pulsar un botón, las usuarias pueden retirar un paquete que contiene pastillas abortivas, previa verificación de identidad y confirmación de la solicitud. La ubicación, a escasos metros del edificio del Parlamento en Varsovia, subraya el carácter reivindicativo de la iniciativa en un país donde el aborto está penado salvo en contadas excepciones.
Polonia tiene una de las legislaciones más severas de Europa en materia de interrupción del embarazo. Desde 2021, el aborto solo es legal en casos de violación, incesto o cuando peligra la vida de la gestante, pero no por anomalías fetales. Esta restricción ha llevado a muchas mujeres a buscar alternativas, como viajar al extranjero o recurrir a pastillas obtenidas de forma clandestina. La nueva máquina pretende ofrecer una vía más segura y discreta, aunque su operatividad legal es cuestionada por las autoridades.
Los activistas que promueven la iniciativa sostienen que se trata de un acto de desobediencia civil y una respuesta a la falta de acceso. No han precisado cuántas pastillas estarán disponibles ni durante cuánto tiempo funcionará el dispensador. Tampoco han revelado si enfrentan acciones legales inminentes, aunque la ley polaca castiga la ayuda al aborto con penas de hasta tres años de prisión. La instalación ha generado reacciones encontradas en un país profundamente dividido en torno a este tema.
El lanzamiento coincide con un debate público sobre la necesidad de liberalizar la ley. Colectivos feministas celebran la medida como un avance práctico, mientras que sectores conservadores la consideran una provocación. Las autoridades no se han pronunciado de inmediato sobre posibles consecuencias legales. La máquina, que ya está en funcionamiento, se convierte en un símbolo de la tensión entre el restrictivo marco normativo y las demandas de acceso al aborto en Polonia.
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