Los bucles de retroalimentación podrían elevar un 30% el calentamiento global
La investigación, difundida por Yale E360, amplía el foco más allá del permafrost siberiano y señala que la degradación de ecosistemas clave —tundra, humedales y bosques— está…
La investigación, difundida por Yale E360, amplía el foco más allá del permafrost siberiano y señala que la degradación de ecosistemas clave —tundra, humedales y bosques— está liberando grandes volúmenes de gases de efecto invernadero. Esos procesos, conocidos como bucles de retroalimentación, se suman a las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles y podrían intensificar el calentamiento provocado por el ser humano entre un 20% y un 30%, según el estudio.
El análisis sostiene que el calentamiento global acelera la descomposición de materia orgánica en suelos congelados, la fermentación de zonas húmedas y la frecuencia e intensidad de los incendios forestales. Todos estos fenómenos liberan CO2 y metano, lo que a su vez eleva las temperaturas y retroalimenta el ciclo.
En paralelo, un análisis publicado por Carbon Brief subraya que el metano es el segundo gas de efecto invernadero más importante después del CO2 y que reducciones drásticas de sus emisiones son esenciales para mantener el calentamiento “muy por debajo” de los 2 °C. La combinación de ambos factores —emisiones directas y retroalimentaciones naturales— reduce el margen para cumplir los objetivos del Acuerdo de París.
Los hallazgos coinciden en la necesidad de atajar tanto las fuentes fósiles como las emisiones de metano, aunque el estudio difundido por Yale E360 pone el acento en que los sistemas naturales, antes sumideros de carbono, están pasando a ser fuentes netas de emisiones. Esta transición añade presión sobre las políticas climáticas y obliga a revisar al alza las proyecciones de temperatura.
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