Las estatinas y su posible uso en personas sanas para prevenir demencia
Cada mes, alrededor de 2,7 millones de australianos reciben una receta de estatinas para reducir su riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, según datos difundidos por…
Cada mes, alrededor de 2,7 millones de australianos reciben una receta de estatinas para reducir su riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, según datos difundidos por Medical Xpress. Estos medicamentos, que disminuyen el colesterol, han demostrado reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares, el conjunto de trastornos que afectan al corazón y los vasos sanguíneos.
Tradicionalmente, las estatinas se han prescrito a personas con alto riesgo cardiovascular, a menudo mayores de 70 años o con factores de riesgo como hipertensión o diabetes. No obstante, una nueva corriente de investigación explora su potencial en personas sanas, sin enfermedad cardiovascular diagnosticada, para prevenir no solo infartos y derrames cerebrales, sino también el deterioro cognitivo y la demencia.
Un ensayo clínico publicado en agosto de 2026 aportó datos que respaldan esta ampliación del uso. Aunque los resultados no son concluyentes, sugieren que ciertos grupos de personas sanas podrían obtener beneficios. Los autores de los análisis, difundidos por The Conversation AU y Medical Xpress, insisten en que la decisión debe individualizarse y basarse en la evaluación del riesgo global de cada paciente.
Los expertos subrayan que las estatinas no están exentas de efectos secundarios, como dolores musculares o alteraciones metabólicas, y que su prescripción indiscriminada podría generar más daños que beneficios. La evidencia disponible hasta ahora no permite afirmar que todas las personas sanas deban tomar estatinas, sino que ciertos perfiles podrían beneficiarse tras una valoración médica detallada.
La comunidad científica continúa investigando el vínculo entre las estatinas y la demencia, un campo que podría redefinir las estrategias de prevención en los próximos años. Mientras tanto, los especialistas recomiendan mantener un estilo de vida saludable y consultar con un profesional antes de iniciar cualquier tratamiento.
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