Las tecnológicas chinas limitan el uso de IA a sus empleados
El cambio de criterio es notable. Hace apenas un año, en pleno auge de la inteligencia artificial generativa, las direcciones de las tecnológicas chinas animaban a sus plantillas…
El cambio de criterio es notable. Hace apenas un año, en pleno auge de la inteligencia artificial generativa, las direcciones de las tecnológicas chinas animaban a sus plantillas a usar estas herramientas sin restricciones. El número de tokens consumidos —la unidad básica de cómputo para procesar texto o generar código— se convirtió en una métrica de prestigio interno: cuanto más alto, mejor se interpretaba el desempeño del empleado. Según informa el South China Morning Post (SCMP), esa dinámica se ha invertido y los presupuestos de cómputo asignados a los trabajadores se están recortando de forma drástica.
La razón es económica. El coste de operar modelos de lenguaje a gran escala ha dejado de ser una inversión sin retorno visible para convertirse en una factura mensual que las compañías quieren contener. Fuentes del sector citadas por SCMP señalan que la medida busca alinear el gasto en inferencia con la rentabilidad de cada equipo, en un contexto de presión sobre los márgenes.
En paralelo, el ecosistema laboral en torno a la IA también se transforma. Un número creciente de profesionales cualificados —abogados, arquitectos e ingenieros— recurre a trabajos puntuales mal remunerados para etiquetar y entrenar modelos que replican sus propias especialidades. La economía estancada y las directrices estatales empujan a estos expertos a aceptar encargos de baja remuneración para cubrir gastos inmediatos, según recoge Rest of World. El fenómeno ilustra una paradoja: la misma tecnología que prometía aumentar la productividad empuja a parte de la fuerza laboral cualificada hacia la precariedad.
Ambas tendencias apuntan a una fase más disciplinada de la IA en China. Las empresas ajustan costes y revisan incentivos, mientras el mercado de trabajo se adapta con desigualdad. No hay por ahora un anuncio oficial sobre nuevos límites ni un calendario público de recortes adicionales.
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