Anthropic acusa a laboratorios chinos de usar Claude para entrenar sus modelos
La compañía estadounidense de inteligencia artificial Anthropic informó que identificó intentos no autorizados de laboratorios de IA con sede en China para utilizar su modelo…
La compañía estadounidense de inteligencia artificial Anthropic informó que identificó intentos no autorizados de laboratorios de IA con sede en China para utilizar su modelo Claude con el fin de perfeccionar sus propios sistemas. Según la empresa, entre los implicados figuran gigantes tecnológicos como Alibaba y la startup Moonshot AI. La firma sostiene que se produjeron millones de intercambios con Claude, aunque no precisó cuántos ni en qué periodo.
El anuncio se produce en un contexto de creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. Las empresas chinas de inteligencia artificial han acelerado el desarrollo de modelos propios, en algunos casos con recursos limitados. Anthropic no detalló si los accesos fueron realizados por empleados de esas compañías o por terceros, ni si piensa emprender acciones legales. La empresa tampoco especificó si los intercambios se produjeron a través de cuentas corporativas o mediante interfaces de programación. Estas zonas grises subrayan la dificultad de controlar el uso transfronterizo de herramientas de IA.
El señalamiento de Anthropic se conoce en un momento en que la industria estadounidense de IA busca protegerse de lo que considera uso indebido de su propiedad intelectual. Hasta ahora, ni Alibaba ni Moonshot AI han respondido públicamente a estas afirmaciones. La compañía estadounidense no ha hecho públicos los detalles técnicos que respaldan su acusación, lo que limita la verificación independiente. Algunos analistas recuerdan que la práctica de usar modelos ajenos para entrenar los propios ha sido motivo de disputas legales en el pasado.
La acusación de Anthropic añade tensión a un sector ya marcado por la pugna por el liderazgo en inteligencia artificial. Mientras las empresas chinas buscan reducir su dependencia de la tecnología estadounidense, las firmas de EE. UU. intentan blindar sus sistemas. El episodio refleja hasta qué punto la competencia por los modelos de lenguaje se ha convertido en un asunto de seguridad tecnológica y no solo comercial.
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