La comida en descomposición supera a la aviación en emisiones de gases
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha lanzado una advertencia esta semana: la comida que se descompone produce hasta el 10 por ciento de las…

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha lanzado una advertencia esta semana: la comida que se descompone produce hasta el 10 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Esa cifra quintuplica el impacto del conjunto de la aviación, un sector que suele acaparar la atención en los debates sobre el clima.
El anuncio pone el foco en los residuos alimentarios, una fuente de emisiones menos visible que el transporte o la industria. Cuando los alimentos se pudren, liberan metano, un gas con una capacidad de calentamiento muy superior a la del CO2. El organismo internacional insiste en que atajar este problema es una de las vías más rápidas para reducir el calentamiento global.
La magnitud del dato contrasta con su presencia en las políticas climáticas. Mientras los vuelos son objeto de tasas y regulaciones crecientes, la pérdida y el desperdicio de alimentos siguen sin ocupar un lugar central en las estrategias de reducción de emisiones. El PNUMA subraya que mejorar la gestión de residuos y evitar el desperdicio tendría un efecto inmediato en las cuentas globales.
La advertencia se produce en un momento en que los países buscan cumplir con los compromisos del Acuerdo de París. Reducir las emisiones de metano procedentes de vertederos y desechos orgánicos se perfila como una de las medidas con mayor retorno climático a corto plazo.
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